sábado, 29 de abril de 2017

(En las sombras)

¿Momento de divagar? (las escorias presentes en la foto pueden sustituirse; el problema es que se toquen) /// “Hasta mañana, si Dios quiere”, frase habitual recién lanzada en la calle. Como en todos los casos, siempre se atacan los efectos y no las causas. En esta ocasión: ¿La “razón” de ser de las religiones? “Toda discusión cesa, y no queda más que la estupidez triunfante de la fe – “¡sí, se puede!” - (…) El pueblo es mantenido en su ignorancia por los esfuerzos sistemáticos de todos los gobiernos, que consideran esa ignorancia, no sin razón, como una de las condiciones más esenciales de su propia potencia. Aplastado por su trabajo cotidiano, privado de ocio, de comercio intelectual, de lectura, en fin, de casi todos los medios y de una buena parte de los estimulantes que desarrollan la reflexión en los hombres, el pueblo acepta muy a menudo, sin crítica y en conjunto las tradiciones religiosas que, envolviéndolo desde su nacimiento en todas las circunstancias de su vida, y artificialmente mantenidas en su seno por una multitud de envenenadores oficiales de toda especie, sacerdotes y laicos, se transforman en él en una suerte de hábito moral, demasiado a menudo más poderoso que su buen sentido natural.” (Dios y el Estado; Mijaíl Bakunin)

martes, 18 de abril de 2017

Intervención #1: Ausencia de amor (Juan Gelman).

Cómo voy a saber
Cómo será tocarte de mi lado
Estoy loco por aire
No voy.

Cómo voy a dormir
En el pecho de la tierra hasta el momento.
Voy a amén a Cristo en la memoria
Atrapado, si lo encuentro.

Será todo.
Tal vez debí poner mi cuerpo, que se esperaba.
Usted encontrará el consumo de dulces a continuación,
Pieza por pieza.

Voy a ser lo que necesito
Pierna. Mano.

(Indicaciones: Traducir hasta el hartazgo el texto original con google traslate).

jueves, 13 de abril de 2017

RECURSO (Sebastián Defranchesco)

Se lo han llevado a los palos
y creo que le oí gritar tu nombre;
nuestro recurso más preciado
tapándose la cara.

¿Y ahora qué?
No sabría ni cómo llamarlo.

Si la multitud ahoga a los rostros en llamas
con puñados de almohadas de plumas en la boca
con pavadas y lógicos nudillos
tan claros aún siendo de luna.

Y no cabían razones; sólo un bello motivo
que con pinceladas ni brutas ni inquietas
fue y quiso y entonces lo vieron...

Muy tarde vos, ahora lejana amiga mía,
si tan pronto me lo cuento
confabulado
como todo aquello que se idealiza.

Qué tanta macana,
qué tanta violencia,
qué falta de respeto si es que tanto nos quería.


Sebastián Defranchesco